Lo que ocurre con los niños y niñas en los primeros años de
vida tiene una importancia fundamental tanto para su bienestar inmediato como
para su futuro. Si en los primeros años de vida un niño recibe el mejor
comienzo, probablemente crecerá sano, desarrollará capacidades verbales y de
aprendizaje, asistirá a la escuela y llevará una vida productiva y
gratificante. Sin embargo, a millones de niños y niñas alrededor del mundo se
les niega el derecho a alcanzar todas sus posibilidades.
Es necesario que cada niño y niña reciba el mejor comienzo
en la vida –su futuro y, en realidad, el futuro de sus comunidades, de las
naciones y del mundo entero, dependen de ello.
Todos los años, decenas de millones de lactantes alrededor
del mundo comienzan una extraordinaria carrera: de indefensos recién nacidos se
transformarán en niños activos de corta edad, preparados para ir a la escuela.
Y cada año, muchos carecen del amor, de la atención, de la crianza, la salud y
la protección que necesitan para sobrevivir, crecer y desarrollarse. Cada año
mueren cerca de 10 millones de menores de cinco años de edad y más de 200
millones no desarrollan todo su potencial,
simplemente porque ellos o sus cuidadores carecen de las condiciones
básicas necesarias para sobrevivir y prosperar.
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